Nivel aural: las siete capas del aura


El aura es una estructura que existe en un nivel más profundo que el físico y que sustenta a éste, esto significa que todo lo que existe en el mundo físico ha sido antes creado en el nivel aural. El aura contiene las energías de nuestra personalidad; todo cuanto notamos, sentimos, pensamos, cómo nos comportamos, nuestros patrones y forma de relacionarnos… todo está contenido en el nivel aural, y cada aspecto ocupa una región concreta del aura según su vibración. Veamos en detalle cuáles son esas regiones.


Composición del aura

El aura está compuesta por siete capas, cada una de las cuales posee una frecuencia vibratoria distinta y por tanto se dedica a un tipo diferente de experiencia vital. Cada capa se asocia a uno de los siete chakras principales; todos estos centros se encuentran en todos los niveles del aura pero cada capa tiene una conexión especial con uno de los chakras ya que su frecuencia vibratoria es la misma.

De estas siete capas, las tres primeras son los niveles inferiores, donde procesamos las energías del mundo físico; las tres últimas son los niveles superiores, donde experimentamos las realidades espirituales, y la cuarta capa es un nivel intermedio que sirve de puente entre ambos niveles. El chakra corazón es el “transformador” de las energías en su paso de los planos superiores a los inferiores y viceversa.

Vamos a ver con más detalle cada una de las capas y la forma en que podemos cubrir las necesidades de cada nivel del aura para mantenerla sana.

El Cuerpo Etérico

La primera capa, la más cercana al cuerpo físico, es el llamado Cuerpo Etérico. Este nivel es como un envoltorio energético que sirve de molde para el cuerpo físico, crea la materia corporal y la sustenta. La visión ampliada revela un resplandor de azul claro a grisáceo (dependiendo de la salud energética de la persona) de filamentos en constante movimiento, que se extienden desde el cuerpo físico hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de éste.

En este nivel experimentamos el placer y el dolor que nos llegan desde los sentidos, pero también sensaciones de vitalidad, sexo, sueño... El cuerpo etérico atrae energías del exterior (sol y tierra), las acumula y, a través de los chakras y meridianos, las conduce al cuerpo físico en un flujo ininterrumpido. Cuando existe un bloqueo en este nivel, pasa rápidamente al cuerpo físico en forma de dolor, malestar o enfermedad.

El Cuerpo Emocional

La segunda capa es el Cuerpo Emocional. Este nivel se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 2.5 – 7.5 cm de éste y está formado por nubes de sustancia fluida en constante movimiento; estas nubes son sentimientos y emociones que tenemos hacia nosotros mismos. Los sentimientos positivos se visualizan con colores vivos mientras que los negativos se ven como nubes de tonos más oscuros, sucios incluso si esos sentimientos son confusos.

Las emociones y sentimientos hacia nosotros mismos, tanto positivos como negativos, deben fluir y circular (lo que conseguimos reconociéndolos, aceptándolos y expresándolos) de lo contrario se interrumpe el flujo de energía, ésta se estanca y provoca problemas en las capas cercanas, es decir en el cuerpo etérico y en el cuerpo mental.


El Cuerpo Mental

Éste es pues el siguiente nivel, la tercera capa del aura o Cuerpo Mental. Se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 7.5 – 60 cm en forma de luz brillante, se puede ver como finas líneas energéticas de un color amarillo limón. El cuerpo mental contiene, como su nombre indica, nuestra energía mental, los pensamientos, ideas y procesos mentales; las formas de pensamiento se pueden ver con percepción ampliada como manchas de brillo y contornos variables dependiendo del grado de claridad de la idea y de la calidad del pensamiento. Los pensamientos negativos ralentizan la vibración de esta capa y hacen que las líneas de energía se vuelvan oscuras y distorsionadas.






El Cuerpo Astral

La cuarta capa aural corresponde al llamado Cuerpo Astral. Esta capa está formada por los sentimientos que experimentamos hacia los demás, por lo que en ella se encuentra la energía de todas nuestras relaciones (no solo con otras personas sino también con animales y plantas, objetos, astros, etc). El cuerpo astral se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 15 – 30 cm y se percibe como corrientes de líquido de diversos colores; cuando la energía es de baja frecuencia el “líquido” es denso y oscuro, cuando es de frecuencia elevada (sentimientos positivos) es fluido y de colores brillantes.

En este nivel vemos las corrientes energéticas que fluyen entre las personas cuando interactúan, así como los cordones aurales (de los que hablaremos con detalle en otro artículo) pero también bloqueos relacionados con criaturas que habitan en el plano astral, como entidades de distinto orden y parásitos energéticos.

El Patrón Etéreo

El quinto nivel es el del Patrón Etéreo. Éste se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 45 – 60 cm y se visualiza como un espacio en negativo; contiene la plantilla de todo lo que existe a nivel de la capa etérica que a su vez es molde para lo físico, por lo que este nivel se ve como un fondo azul cobalto lleno de líneas traslúcidas o transparentes que dibujan las formas originales.

Es el nivel de la voluntad divina y por ello contiene también el modelo evolutivo y el plan universal; si esta capa está sana, estaremos alineados con la voluntad divina y por tanto con nuestro plan de vida, si no lo está, nos sentiremos fuera de lugar, como si no estuviéramos conectados con nuestro entorno y no encajáramos en el puzle global.




El Cuerpo Celestial

La sexta capa del aura es el llamado Cuerpo Celestial. Esta capa se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 60 – 83 cm con un brillo de tonos oro y plata mezclado con rayos de luz más fuertes de diversos colores en suaves tonos opalescentes. Esta luz posee una frecuencia muy alta ya que vibra en el nivel del amor divino. El cuerpo celestial contiene los sentimientos dentro del mundo del espíritu, los más elevados, y cuando se unen el sexto chakra (relacionado con este cuerpo) y el corazón, ambos abiertos, sentimos el verdadero amor incondicional.

La falta de alimento espiritual puede oscurecer el brillo del cuerpo celestial y dañarlo, pero también es perjudicial un exceso de fuerza en este nivel, es decir, utilizar la experiencia espiritual para evadirnos de la realidad física. Hay que recordar que el mundo físico existe dentro del espiritual, no fuera de él, y que la salud está en el medio, no en los extremos.

El Patrón Cetérico

Finalmente tenemos la séptima capa del aura o Patrón Cetérico, también conocido como Cuerpo Causal. Esta capa se extiende aproximadamente unos 75 – 105 cm desde el cuerpo físico y engloba a todas las demás, manteniendo toda el aura cohesionada y protegida; el cuerpo causal es como una rejilla de finos hilos energéticos de color oro-plata con un borde exterior más grueso que protege tanto de fugas energéticas como de influencias exteriores.

Éste es el nivel mental del plano espiritual, por lo que a través de este cuerpo comprendemos el gran modelo de la vida que procede de la mente divina y conocemos nuestra perfección dentro de nuestras imperfecciones. La falta de salud en el Patrón Cetérico hace que las líneas de energía que tejen la red o el “huevo aural” se vean tenues, debilitadas, e incluso se resquebrajen en algunas partes, lo que ocasiona fugas de energía entre otros problemas.

La salud del nivel aural

Para mantener la salud del campo es necesario cuidar de todos los niveles aurales y nutrirlos de distinta forma, pues todos ellos están interrelacionados y todos son parte de nosotros. Una vida sana y plena en todos los sentidos pasa por limpiar, cargar y equilibrar los siete niveles aurales, lo que equivale a tomar responsabilidad por todas las áreas de experiencia en nuestra vida.

Si uno de los cuerpos es débil o presenta problemas de cualquier tipo, esto dificultará que tengamos una experiencia plena en esa área, o se proyectará como obstáculos e inconvenientes en el campo al que corresponda. Por ello una revisión y limpieza del campo aural siempre es conveniente, pero somos nosotros mismos los que debemos trabajar para mantenerlo sano atendiendo a las necesidades de cada nivel.

Necesidades del aura

El Cuerpo Etérico responde a las necesidades puramente físicas, la necesidad prioritaria de este nivel es la de sentirse a gusto, el disfrute de los sentidos carga este cuerpo. Para sanar y nutrir el Cuerpo Emocional necesitamos aceptarnos y querernos a nosotros mismos, por lo que puede ser útil hacer una lista de las formas en que nos rechazamos y sustituirlas por sentimientos positivos. En el tercer nivel o Cuerpo Mental la necesidad básica consiste en entender nuestra situación de forma clara y racional, pero también lo sanamos encontrando y eliminando los juicios negativos sobre nosotros mismos. El cuarto nivel es el de las relaciones con los otros, por lo que interaccionar de forma positiva con amigos y familiares es la mejor forma de cubrir las necesidades del Cuerpo Astral.

Al pasar a las capas superiores, las necesidades se vuelven lógicamente más trascendentales. El Patrón Etéreo se carga alineándonos con la verdad y expresándola; la palabra posee un gran poder y en ella reside la energía creativa, podemos usarla para sanar este nivel. Al sexto nivel o Cuerpo Celestial se accede expresando la verdad de las necesidades y satisfaciéndolas, así se carga automáticamente este cuerpo, y por último el Cuerpo Causal se sana encontrando el objetivo del alma y comprendiendo el modelo perfecto universal, dándonos cuenta de que todo es perfecto aún con sus imperfecciones.

Atender a las necesidades de cada capa del aura es tanto o más importante que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, a esto último estamos acostumbrados y nos parece lógico y necesario, pero mantener la salud del campo aural no solo determinará el bienestar de una parte de nosotros sino de todas y cada una de las áreas de nuestra vida.


Feng Shui: Despacho, área de trabajo en casa


En muchas ocasiones tenemos en casa una habitación acondicionada como despacho u oficina, el "home office". Bien se trate de tu lugar de trabajo porque eres un profesional independiente o bien de un lugar de desarrollo de tus proyectos personales, es conveniente dedicarle la atención que darías a potenciar el bienestar en cualquier otra oficina o área de trabajo. Las energías activas que circulan en este tipo de salas deben ser sanas o, de lo contrario, nos impedirán llevar a cabo con éxito nuestros proyectos.


Qué evitar
Como siempre, es imperativo evitar el caos y el desorden, el amontonamiento y la falta de organización; una mesa repleta de papeles revueltos es tan perjudicial para las energías de la estancia como un montón de ropa revuelta y tirada por todo el dormitorio o una pila de platos sucios en la cocina. Por mucho que queramos repetir aquello de "yo entiendo mi desorden", esto solo crea confusión energética, bloqueos y energías enfermas que dificultan la creatividad y la claridad.

Además de contrarestar las corrientes rápidas de energía (entre una puerta y una ventana enfrentadas, por ejemplo), debemos evitar sentarnos de espaldas a la puerta, pues propiciaríamos la pérdida de oportunidades, o con la espalda contra la ventana, lo que nos restaría apoyo y respaldo profesional. Si no podemos evitarlo debido a la distribución de la oficina, siempre existen formas de contrarestar estas influencias negativas usando curas de feng shui.

Curas Feng Shui
Además del orden, la limpieza, la buena iluminación y ventilación regular, esta habitación debe contar con un equilibrio entre fuerzas Yin y Yang (o masculina y femenina, o activa y pasiva, como se quiera). Debemos tener en cuenta el elemento que rige el área en que está situado nuestro despacho dentro del mapa bagua y usar los colores y formas correspondientes.

En cuanto a colores, también puedes tener en cuenta que el azul relaja la mente, el amarillo vivo te ayuda a mantener la concentración durante horas, el blanco es relajante y evita distracciones, y el negro suele atraer el dinero al asociarse con el elemento agua. Puedes usar notas de color que te ayuden, sin excederte en el colorido pues solo serviría para captar tu atención fuera de la actividad a la que te estés dedicando.

El escritorio y la silla de trabajo son los elementos a los que prestar más atención: procura que la silla tenga un buen respaldo y se adapte bien a tu altura y la de la mesa, que se mueva sin problemas y te resulte cómoda; la mesa de trabajo debería estar de cara a la puerta o, en el caso de ocupaciones creativas que requieran de una importante dosis de inspiración, de cara a la ventana, aunque la posición dependerá también de otros factores que puedes tener en cuenta.


Elementos como una brújula, un objeto móvil o de arte, una mapa o cuadros con diplomas pueden ayudarte a alcanzar tus objetivos si los usas adecuadamente como cura feng shui. Éste sería además el lugar perfecto para colocar tu "visión board" o "mapa de deseos" si te animas a hacer uno (puedes ver más sobre este tema en el artículo El panel de los sueños).

Consejos

Recuerda que nadie mejor que tú puede percibir cuándo su despacho es un lugar de concentración e inspiración o una habitación que propicia la procrastinación. Descúbrelo y convierte tu oficina en casa en un lugar donde dar vida a tus mejores proyectos.


Cómo utilizar la respiración para sanarnos


La fuerza vital o, como se la ha llamado en distintas culturas, Prana, Qi o Chi está a nuestro alrededor y llena el campo de energía universal en el que habitamos, entra y sale de nosotros constantemente a través de la respiración y, en su recorrido por el interior de nuestro cuerpo, nos llena de energía y de vida. El aire que respiramos no contiene esa fuerza vital por los gases que lo forman sino por los iones negativos que hay en él; cuando los átomos del aire ganan electrones, éstos se convierten en iones negativos, cuanta mayor es la carga de electrones y mayor es por tanto la ionización, más sano es respirar ese aire. Es por ello que respirar el aire del mar, en la naturaleza o en un lugar sin contaminación sino con aire limpio es más beneficioso para nuestra salud.


Respirar es automático e inevitable, de manera que cierta cantidad de Prana va a entrar siempre en nuestro sistema, sin embargo existe una gran diferencia entre el beneficio que nos aporta un tipo de respiración u otra. Cuando respiramos de forma superficial, poco profunda (cosa que hacemos la mayor parte del tiempo cuando no somos conscientes de ello y dejamos que el cuerpo lo haga de forma automática) usamos tan solo la quinta parte de nuestra capacidad pulmonar. De esta forma asumimos no solo menos oxígeno sino también mucho menos Prana; esto provoca envejecimiento prematuro, enfermedad y disminuye nuestra calidad de vida.

Sin embargo cuando respiramos conscientemente, de forma profunda y (aún mejor) empleando alguna técnica respiratoria para energizarnos o relajarnos, los tejidos que revisten las cavidades nasales y los senos paranasales captan mucho más Prana que se reparte por nuestro sistema energético afectando finalmente a la parte física.

Respiración lunar vs respiración solar

Nuestra nariz presenta dos orificios que en principio nos pueden parecer iguales pero que en realidad son muy diferentes y cumplen por tanto distintas funciones. Nunca respiramos por los dos al mismo tiempo, el aire entra por uno de los dos orificios nasales y al cabo del rato éste se tapona y deja que entre por el otro; de esta forma el cuerpo se encarga, sin que nosotros nos demos ni cuenta, de alternar la entrada de Prana cambiando cada 2 horas. Si pasamos más de 6 horas respirando por el mismo orificio (ya sea porque estamos enfermos, tenemos un problema estructural o la nariz taponada) empezamos a notar signos de enfermedad, depresión o letargo.

La diferencia que existe entre la inhalación por un lado de la nariz o por el otro está relacionada con los hemisferios cerebrales y, dependiendo de por dónde entre el aire realizará un recorrido u otro y ese Prana se utilizará de distinta forma. Pero veamos más de cerca cada lado.


La fosa derecha se encarga de la respiración que llamamos “solar” (surya) ya que conecta con el nadi solar o Pingala (los nadis son canales energéticos que transportan el Prana y de ellos os hablaré más en un futuro artículo). Este orificio nasal está relacionado con el hemisferio izquierdo del cerebro, por tanto con la actividad mental analítica, la lógica, la mente racional. Por su relación con el sol, procesa la fuerza vital y se encarga de hacer que el cuerpo se caliente.

La fosa izquierda se encarga de la respiración “lunar” (chandra) y conecta con el nadi lunar o Ida. Este orificio nasal se relaciona con el hemisferio derecho del cerebro, que rige la actividad emocional, la creatividad, la inspiración. Por su relación con la luna, procesa la energía del relax y nos ayuda a descansar, calmarnos y a enfriar el cuerpo.

Darnos cuenta de con qué fosa nasal estamos respirando en un momento determinado puede ayudarnos a comprender nuestro estado; quizá nos falta concentración pero estamos muy relajados y nos damos cuenta de que estamos respirando por el lado izquierdo, o nos sentimos muy activos y vitales sin darnos cuenta de que llevamos un buen rato respirando por el lado derecho…

Respirar para sanar

Saber esto no solo nos sirve para entender, también podemos usarlo para cambiar nuestro estado forzando la respiración por un orificio o el otro según lo que queramos conseguir. Ya que conocemos cómo funciona cada fosa nasal y qué energía procesa es fácil imaginar cómo podemos utilizarlo para nuestro propio bienestar. Bastará con que tapemos uno de los orificios nasales durante unos minutos y respiremos profundamente y lentamente solo por el otro (tanto la inspiración como la expiración).


La respiración solar se puede utilizar para energizarnos cuando estamos cansados, para conseguir una mejor concentración mental cuando estamos realizando un trabajo intelectual e incluso para mejorar nuestro estado de ánimo (cuando nos falta energía tendemos a deprimirnos o enfadarnos, pero cuando recuperamos la energía nuestro ánimo suele mejorar también).

En cambio la respiración lunar se puede usar cuando necesitamos relajarnos y calmarnos, “enfriar” nuestras emociones, también es útil cuando tenemos dolor de cabeza (os aseguro que funciona, yo he conseguido quitarme grandes dolores de cabeza solo respirando unos minutos por la fosa izquierda) e incluso se puede utilizar cuando necesitamos hacer uso de nuestro lado intuitivo o estamos realizando una labor creativa.

Por otro lado podemos usar la llamada respiración alterna que, como su nombre indica, consiste en ir cambiando de un orificio nasal a otro con una pausa entre inhalación-exhalación reteniendo el aire durante unos segundos (esto es muy sencillo pero tremendamente efectivo y sanador). El orden sería como sigue:

Inhalación izquierda – pausa – exhalación derecha 
Inhalación derecha – pausa – exhalación izquierda

Lo ideal es que la exhalación sea más lenta que la inhalación y la pausa dure más aún que ambas (inhalación x2 pausa x8 exhalación x4) pero no todos tenemos la misma capacidad pulmonar y al empezar a practicar esta técnica a muchos os costará mantener esos intervalos; hacedlo como más cómodo os resulte, sin forzar nada, simplemente inundad vuestros pulmones de aire, retenedlo y soltadlo con suavidad, tiene que sentirse como algo agradable.

Por supuesto si tenemos la nariz taponada porque estamos resfriados o por algún otro problema no es conveniente usar esta técnica por motivos evidentes, pero se puede realizar visualizando cómo la energía entra por una fosa y sale por otra igual que si estuviéramos realizando el ejercicio físicamente.

Beneficios de la respiración alterna

Esta técnica es tan sencilla de practicar como efectiva, se puede realizar en cualquier lugar y situación, y nos ofrece grandes beneficios. El cambiar constantemente entre una fosa y otra ayuda a equilibrar los dos hemisferios cerebrales, al tiempo que nos aporta claridad, equilibrio y quietud tanto mental como emocional. La alternancia entre la respiración solar y lunar ayuda a normalizar los ciclos de calentamiento/enfriamiento del cuerpo, así como sus ritmos cardiacos. Purifica los nadis para que el prana pueda fluir hacia el canal central, despertando espacios cerebrales adormecidos.

La serenidad que aporta prepara la mente para la meditación, pero se puede utilizar también como meditación, ya que el enfoque en la respiración consciente es una forma de meditación en sí misma que aporta una gran relajación y nos ayuda a llegar a estados más elevados.



Feng Shui: el baño, espacio de purificación



El baño está directamente relacionado con el elemento agua, con la purificación y el desprendimiento. El agua se asocia también al dinero, por lo que el baño guarda relación con los asuntos económicos, especialmente si está situado en el área de la riqueza (según el mapa bagua de la escuela occidental) o en el Norte (según la escuela tradicional de la brújula).

Qué evitar

Todo agua que se escurre por los desagües implica riqueza que se va, por lo que un escape de agua es algo a lo que atender con rapidez; recuerda además que algo que no funciona tiende a obstaculizar la energía, doble razón para ocuparse de los arreglos con la mayor diligencia.

Hay que evitar también dejar la tapadera del inodoro subida y los grifos abiertos por el mismo motivo. A veces es útil incluso dejar el lavabo con su tapón puesto cuando no lo estamos usando, para evitar que las energías se pierdan.

Ya que esta pieza es un importante foco de pérdidas de energía, su posición puede afectar profundamente las energías de toda la casa, por ejemplo en el desafortunado caso de encontrarse en el centro de la vivienda, justo frente a la entrada principal o sobre ella, o enfrentando la puerta de la cocina. Aunque retadoras, estas influencias negativas siempre se pueden contrarestar.

Curas Feng Shui

Al estar relacionado con el elemento agua, los espejos son más que bienvenidos en el baño, así como los tonos azules, el negro y las formas onduladas. Pero ten siempre en cuenta el área bagua donde está situado tu baño, pues podrías perjudicar algunos aspectos de tu vida avivando en exceso el agua en el baño, por mucho que esta pieza rija ese elemento si es que el área pertenece, por ejemplo, al fuego.

Lo que siempre será aplicable y de hecho bienvenido en el baño es una buena ventilación, buena iluminación y mantener el espacio bien cuidado, limpio y libre de amontonamientos, que estancarían la energía. Usa ambientadores frescos, objetos sutiles para decorar y notas de color que den alegría a la pieza, sobre tonos predominantes más suaves y relajantes.

Consejos

El baño debe ser un lugar de purificación, de relajación y bienestar, solo tú puedes percibir si la energía que desprende tu baño es o no la adecuada, y recuerda que cada habitación, incluida ésta, se puede convertir en un lugar de bienestar si las energías circulan adecuadamente.



Trabajar con la sombra

Cuando se trabaja con la luz llega un momento en que se hace obvio que el trabajo con la sombra es tan importante como el primero para continuar nuestro camino de aprendizaje. Incluso cuando uno no se dedica a la sanación sino simplemente a su desarrollo como humano, el trabajo con la sombra es algo tan necesario como inevitable, y es que la “sombra” va a intentar por todos los medios llamar nuestra atención, hacernos girar hacia ella para que le hagamos caso, la miremos a la cara y nos pongamos a trabajar con ella. Hay mucho que puedes hacer por tu crecimiento interior trabajando con la luz, pero no es hasta que trabajas con la sombra que te das cuenta de que la única forma de “limpiar” ciertas cosas es bajar al sótano del subconsciente y enfrentarte a lo que hayas guardado allí bajo llave durante años.

¿Pero qué es exactamente “trabajar con la sombra”? Hace poco vi un vídeo de Teal Swan donde lo explica perfectamente y me gustaría compartirlo con vosotros. Quien quiera acudir directamente a la fuente puede verlo (en inglés) en este enlace: “What is Shadow Work?”, y para quien prefiera leerlo en español, aquí os dejo esta transcripción que os puede ayudar a entender a qué nos estamos refiriendo.


by Teal Swan
Debido al propio término “trabajo con la sombra”, es fácil ver por qué puede asociarse a imágenes de cosas oscuras y siniestras; quizá el trabajo con la sombra sea parte de una práctica espiritual oscura, pensamos, tal vez sea un proceso que implique los aspectos más negativos y malévolos de la personalidad... La verdad es que no es ése el caso, pero entonces ¿qué es exactamente el trabajo con la sombra?

Nacemos completos pero de niños somos dependientes de las relaciones que mantenemos con la familia que nos enseñará a socializar más tarde en una sociedad que no está completamente desarrollada; esto causa problemas porque nos enseña que unos aspectos de nosotros son aceptables y otros no. Lo que es aceptable y lo que no lo es depende de la visión de la familia en la que naces. Los aspectos de nosotros que parecen ser inaceptables o negativos son rechazados por nuestra familia y los que parecen correctos son aceptados. Al nacer relacionalmente dependientes haremos lo que haga falta para sobrevivir, lo que implica negar y reprimir los aspectos de nosotros mismos que nuestra familia desaprueba y exagerar aquellos que sí aceptan, disociándonos de lo inaceptable. Esto crea una división dentro de la persona, en lo que llamamos “consciente” e “subconsciente”. Este mecanismo instintivo de supervivencia que consiste en dividirnos entre lo consciente y lo inconsciente es en realidad nuestro primer acto de auto-rechazo.


Hace años, el revolucionario psicólogo Carl Jung, discípulo de Freud, se dio cuenta de que la gente tenía aspectos conscientes y subconscientes, lo que significa que una misma persona tiene partes de sí misma que sabe que existen y partes de las que no sabe nada en absoluto. La conciencia se ha asociado desde hace mucho con la luz; para ser consciente de algo tienes que ser capaz de verlo de la misma forma en que puedes ver algo cuando está iluminado. Cuando algo está en nuestro nivel subconsciente no podemos verlo, no tenemos conciencia de ello, lo mismo que podemos no tener conciencia de algo que no somos capaces de ver porque está en una habitación oscura. Así que lo que Carl Jung hizo fue referirse a los aspectos de la persona de los que no es consciente como “la sombra”. La sombra humana es cada aspecto de la persona que no está expuesto a la luz de su propia conciencia.

El motivo por el que la sombra contiene mayormente lo que consideramos cosas negativas es que la mayoría de nosotros tendemos a negar, reprimir o rechazar aspectos de nosotros que sentimos que son negativos. Pero una de las mayores equivocaciones consiste en pensar que el trabajo con la sombra solo contiene aspectos negativos, esto no puede estar más lejos de la realidad. Somos más proclives a reprimir por ejemplo los celos que un talento particular, pero la sombra a menudo contiene aspectos de la persona que son en realidad positivos. Esto ocurre especialmente con gente que lidia con la vergüenza y la baja autoestima.

Te pongo un ejemplo de cómo un aspecto positivo puede estar contenido en la sombra: Digamos que una niña nace con un marcado sentido de sí misma; sabe quién es, lo que le gusta, lo que no le gusta, y no teme dar su opinión, pero nace en una familia en la que las niñas deben ser vistas pero no escuchadas, las niñas deben ser dulces y no deben expresar sus opiniones. Los aspectos de esta niña que tienen que ver con su seguridad en sí misma serán rechazados por la familia y por tanto, para sobrevivir en el grupo, ella misma lo rechazará también, negará esa cualidad para ser querida e incluso cuando sea mayor intentará ser dulce, calladita y obediente. Su vida será dolorosa porque ha desterrado esa parte de sí misma, estará dividida. Como adulta probablemente romperá su relación con alguien para acabar descubriendo sus propios sentimientos, creencias y recuerdos subconscientes y averiguar que en realidad es asertiva y segura. Cuando reclame ese aspecto de sí misma encontrará la confianza para crear una vida en la que se sienta bien y donde esté rodeada de gente a la que querer en lugar de gente a la que obedecer.



Te doy otro ejemplo, esta vez sobre un aspecto negativo de la sombra. Digamos que tenemos un niño que se enfada con facilidad y que ha nacido en una familia donde el enfado se ve como algo malo; cuando el niño se enfada se avergüenza de su ira y es castigado por ello, tratará de rechazar esa ira y disociarse de ella de todas las formas posibles. Pero la ira no se va simplemente, al negarla se vuelve inconsciente y, cuando sea mayor, esta persona no sabrá conscientemente que tiene esa ira dentro, no podrá verse con claridad porque ha negado ese aspecto de sí mismo, así que cuando la gente le diga “cómo te enfadas, cuánta ira tienes”, no se verá reflejado en absoluto, probablemente se verá a sí mismo más bien como alguien con quien es fácil tratar. Si acaba descubriendo esa parte subconsciente donde se encuentra su ira, verá que en realidad ha estado saliendo todo el tiempo de forma pasivo-agresiva y causando dolor a la gente a su alrededor. Si se enfrenta directamente a esa ira, su comportamiento pasivo-agresivo dejará de existir y sus relaciones mejorarán considerablemente.

Cuando negamos, reprimimos o rechazamos algo no desaparece, solo se oculta de nuestra conciencia. Por eso hacemos tantas cosas que a veces no entendemos, es por lo que en ocasiones nos sentimos totalmente fuera de control. Somos adultos, tenemos mentes conscientes, deberíamos ser capaces de hacerlo mejor, pero en lugar de eso seguimos repitiendo los mismos patrones y cometiendo los mismos errores. Es por la sombra.

La principal razón por la que la gente se resiste a trabajar con la sombra es que reconocer algo que has reprimido en tu mente subconsciente porque lo rechazaste o negaste, te enfrenta cara a cara con el dolor de haber tenido que dividirte y haber perdido una parte de ti mismo con tal de sentirte querido; el dolor original del rechazo resurgirá cada vez que trabajas con la sombra. En otras palabras, traerá el mismo sentimiento de rechazo que experimentamos por primera vez con nuestros padres o cuidadores y eso nos hace sentir que vamos a volver a ser castigados o abandonados, dispara nuestro mecanismo de supervivencia y nos hace sentir como si literalmente fuéramos a morir.


La toma de autoconciencia nunca es fácil. Cada humano que ha sido socializado, que es prácticamente todo el mundo, ha pasado por este proceso de dividirse a sí mismo en dos partes, la consciente y la subconsciente. Este auto-rechazo es la suma del odio a sí mismo, y el vacío que sentimos es el recordatorio, los restos de los aspectos de nosotros mismos que hemos reprimido y rechazado, que hemos perdido.

Pero el universo entero está de nuestra parte y trata de ayudarnos a estar de nuevo completos; todo proceso en el universo está orientado al crecimiento y la expansión y así, el yo fracturado busca volver a unificarse. Se nos presentarán oportunidades para ver esos aspectos que hemos rechazado y negado, se nos darán los medios para enfrentar nuestra sombra, así que no importa realmente cuanto corramos o lo bien que pensemos que nos hemos escondido, la sombra seguirá alcanzándonos hasta que estemos dispuestos a hacer el trabajo que tenemos que hacer.

De esto es de lo que va realmente el trabajo con la sombra, se trata de voluntariamente volvernos conscientes de lo que una vez se hizo inconsciente en nosotros. Desafortunadamente el trabajo con la sombra se ha convertido en un proceso controvertido, especialmente en la comunidad de enfoque positivo (ver vídeo “Shadow work vs possitive focus”. Muy pronto podrás también leer la explicación del vídeo en español en “Trabajo con la sombra vs enfoque positivo”).

El trabajo con la sombra puede ser doloroso, es cierto, la autoconciencia no viene de forma natural para quien ha hecho una práctica de evitar el dolor, porque para volverte consciente de esos aspectos debes tratar de evitar escapar del dolor y el vacío interior que han dejado esas partes perdidas, pero es también la clave de una vida consciente y libre. El trabajo con la sombra se ha convertido en una forma de describir cualquier proceso en el que se hace consciente lo inconsciente (y hay miles de esos procesos). Cuanto más te das cuenta de que tu sombra existe, más te conviertes en un ser consciente; nadie ha conseguido la iluminación sin enfrentarse a su sombra y exponerla a la luz de la conciencia. Al final, trabajar con la sombra es prestar atención y dar amor a esos aspectos de ti mismo que han sido rechazados, así que si me preguntas te diría que el trabajo con la sombra es la forma más elevada de trabajo con la luz que puedes realizar.




Interacción con el entorno: la máscara, el ser inferior y el ser superior


En este artículo me gustaría citar un fragmento del libro "Hágase la luz" de Barbara Ann Brennan que me ha parecido más que interesante y con el que todos podemos sentirnos en mayor o menor medida identificados; en este texto Brennan habla de la máscara, del ser inferior y del ser superior, tres partes que conviven dentro de nosotros y a través de las cuales interaccionamos con el entorno.


La máscara de la bondad

Cuando nacemos, aún estamos muy conectados a la gran sabiduría y el poder espirituales a través de nuestro núcleo. Esta conexión con el núcleo y, en consecuencia, con la sabiduría y el poder espirituales nos aporta la sensación de seguridad absoluta y de admiración. Durante el proceso de maduración, esta conexión se desvanece lentamente. Es sustituida por las voces paternas que tratan de protegernos y darnos seguridad.

Hablan de correcto y equivocado, de bien y mal, de cómo tomar decisiones y cómo actuar o reaccionar en una situación dada. A medida que la conexión con el núcleo se desvanece, nuestra psique infantil trata desesperadamente de reemplazar la sabiduría original innata por un ego que funcione. Por desgracia, el revestimiento de voces paternas internalizadas no pueden cumplir ese cometido. Lo que se produce entonces es una máscara.


La máscara constituye el primer intento de corregirnos. Con ella, tratamos de expresar quien somos de una forma positiva que sea aceptable para un mundo del que tememos que nos rechace. Presentamos nuestra máscara al mundo según nuestras creencias de lo que pensamos que el mundo dice que es correcto, para que nos acepte y nos sintamos seguros. La máscara tiende a la conexión con los demás porque eso es lo «correcto». Sin embargo, no puede conseguir una conexión profunda, por cuanto niega la naturaleza verdadera de la personalidad. Niega nuestro miedo y nuestros sentimientos negativos.

Ponemos todo de nuestra parte en la creación de esa máscara, pero no funciona. La máscara nunca logra generar la sensación interna de seguridad que nos esforzamos por alcanzar. De hecho, genera la sensación interna de ser un impostor, por cuanto tratamos de demostrar que somos buenos cuando en realidad no lo somos siempre. Nos sentimos falsos, y experimentamos más temor. Entonces lo intentamos con mayor intensidad. Usamos lo mejor de nosotros mismos para demostrar que somos buenos (una vez más, según las voces paternas internalizadas). Esto produce más miedo, sobre todo porque no podemos soportar sentirnos cada vez más falsos y más temerosos, en un círculo vicioso en aumento.

La intención de la máscara es protegernos de un mundo pretendidamente hostil demostrando ser buenos. La intención de la máscara es la simulación y la negación. Niega que su objetivo sea combatir el dolor y la ira, porque niega que ese dolor y esa ira existan dentro de la personalidad. La misión de la máscara es proteger al ser sin asumir la responsabilidad sobre acciones, pensamientos o hechos negativos. Desde la perspectiva de nuestra máscara, el dolor y la ira sólo existen fuera de la personalidad. No asumimos responsabilidad alguna. Todo lo negativo que ocurre tiene que ser culpa de otro. Culpamos a los demás. Esto implica que el dolor o la ira reside en otra persona.

La única manera de mantener esta mascarada consiste en tratar siempre de demostrar que nosotros somos los buenos. Por dentro, acusamos la presión constante que ejercemos sobre nosotros mismos para ser buenos. Tratamos de cumplir las normas. Y, si no, intentamos demostrar que tenemos razón y que las normas están equivocadas. Nos resentimos de tener que vivir según normas ajenas. Cuesta mucho trabajo. Sólo queremos hacer lo que tenemos ganas de hacer. Nos cansamos, nos irritamos, no nos preocupamos, vertemos nuestras quejas y acusaciones negativas. Herimos a los demás. La energía que hemos almacenado en la máscara se agita, ejerce presión, se escapa y se transmite a los demás. Y, por supuesto, negamos también eso, dado que nuestra intención es preservar la seguridad demostrando que nosotros somos los buenos.

En alguna parte de nuestro interior, nos complace estallar. Dar salida a la energía supone un alivio, aunque no lo hagamos de una forma clara y directa, aunque no asumamos la responsabilidad cuando lo hacemos. Hay una parte de nosotros que disfruta vertiendo nuestra negatividad sobre los demás. Esto se denomina «placer negativo», y se origina en el ser inferior.


El placer negativo y el ser inferior

Estoy segura de que usted recordará haber sentido placer en alguna acción negativa que haya hecho. Cualquier movimiento de energía, negativo o positivo, es placentero. Esas acciones transmiten placer porque son estallidos de energía que se ha almacenado en el interior. Si usted experimenta dolor cuando la energía empieza a moverse, pronto seguirá el placer porque, a medida que suelta el dolor, libera también la fuerza creativa, que se experimenta siempre como placer.

El placer negativo tiene su origen en el ser inferior. Nuestro ser inferior es la parte de nosotros que ha olvidado quiénes somos. Es la parte de la psique que cree en un mundo separado y negativo y que actúa de acuerdo con él. El ser inferior no niega la negatividad, sino que la disfruta. Tiene la intención de gozar del placer negativo. 

Puesto que el ser inferior no niega la negatividad, como sí lo hace la máscara, es más honesto que ésta. El ser inferior es veraz respecto a su intención negativa. No finge ser bueno, porque no lo es. Impone sus intereses y no se anda con rodeos. Dice: «Yo me ocupo de mí, no de ti». No puede ocuparse de sí mismo y de otro por causa de su mundo separado. Gusta del placer negativo y quiere más. Conoce el dolor existente en la personalidad, y no tiene ninguna intención de experimentarlo. 

La intención del ser inferior es preservar la separación, hacer todo cuanto quiere hacer, y no sentir dolor.

El ser superior

Por supuesto que durante el proceso de maduración no toda nuestra psique está separada del núcleo. Una parte de nosotros es franca y afectuosa, sin ánimo de lucha. Está directamente conectada a nuestra divinidad individual interna. Está llena de sabiduría, amor y valor. Establece conexión con el gran poder creativo. Facilita todo lo bueno que ha sido creado en nuestra vida. Es la parte de nosotros que no ha olvidado quiénes somos.

Donde haya paz, alegría y satisfacción en su vida, es allí donde su ser superior se ha manifestado a través del principio creativo. Si se pregunta qué se entiende por «quién es realmente» o «su verdadero ser», explore estas áreas de su vida. Son una expresión de su verdadera esencia. Nunca asuma que un área negativa de su vida expresa su verdadero ser. Las áreas negativas de su vida son expresiones de quien no es usted. Son ejemplos de cómo ha bloqueado la expresión de su verdadero ser.

La intención del ser superior es la verdad, la comunión, el respeto, la individualidad, una autoconciencia clara y la unión con el creador.

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Expuestas estas tres partes, Brennan precisa que es la intención la que determina qué parte de nosotros intervendrá y cómo lo hará, cómo será la interacción. Si la intención es encajar en el puzle que han creado a nuestro alrededor para ser aceptados sin importar que con ello nos traicionemos a nosotros mismos, será la máscara la que actuará; si lo que nos interesa es únicamente evitar el dolor y buscar nuestro propio placer a costa de cualquier otra cosa, será el ser inferior el que hablará por nosotros; si en cambio tenemos la intención de ser ciertos y auténticos, de actuar con respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos e interactuar con nuestro entorno como individuos reales, entonces estaremos dejando que el ser superior se exprese.

Ahora que conocemos y podemos identificar más claramente las tres partes de nosotros que toman las riendas en las distintas situaciones en que interaccionamos con nuestro entorno, nos será más fácil decidir con conciencia cuál de ellas queremos que hable por nosotros; ¿queremos que nuestra máscara, una fachada temerosa e insegura, nos represente?, ¿preferimos dejar que el ser inferior, nuestra parte más egoísta y cobarde, tome el control?, ¿o estamos preparados para que el ser superior y con ello lo que realmente somos, con nuestras virtudes y defectos, se exprese, florezca y se desarrolle ayudándonos a crecer como individuos? 

Tú decides ;-)



Sistema energético animal. Conoce a tu mascota



Al igual que los humanos, los animales tienen un sistema energético formado por los chakras, el sistema de canales, la matriz etérea y el cuerpo etérico como parte del aura, que también ellos poseen aunque algo más básica que la humana. Mientras que rigen las mismas áreas físicas, los chakras de los animales, sin embargo, se han desarrollado o han evolucionado de forma ligeramente diferente a la de los seres humanos.

Los estímulos externos, tanto positivos como negativos, tienen un enorme efecto sobre sus chakras y dejan su marca en el aura ya que ellos están constantemente absorbiendo información sensorial, de forma más intensa que en el caso de las personas, debido a su dependencia del instinto de supervivencia.

Veamos más de cerca el sistema energético animal por partes.


Conocer el sistema energético animal

La Matriz Etérea es un doble exacto de su sistema físico, una capa energética que recubre todos los órganos, músculos, tejidos, arterias, etc. como hace el cuerpo etérico (primera capa del aura) sobre el conjunto del cuerpo físico, pero a nivel interno, envolviendo todas las partes del interior del cuerpo del animal. La Matriz Etérea está formada por la energía vital que llamamos “Prana” o “Chi” y se distribuye a lo largo del cuerpo a través de los sistemas de canales.

El Sistema de Canales es toda una red de vías energéticas, también llamadas “meridianos”, que recorren el cuerpo y a través de las cuales circula la energía Chi o Prana. A lo largo y ancho del cuerpo del animal, cientos de canales de energía transportan por todo el organismo las fuerzas vitales necesarias para su supervivencia.

El Cuerpo Etérico es la primera capa del aura en su parte inferior y sirve de molde energético para el cuerpo físico. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido.

Además de suponer una protección natural, el cuerpo etérico sirve de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico, transmitiendo al cuerpo mental y al emocional las impresiones captadas por los sentidos corporales.

Además de éste, el Aura del animal cuenta con 7 capas más, correspondiendo cada una a los distintos centros energéticos que veremos en detalle más adelante. En las diferentes capas del aura del animal se encuentran sus patrones de conducta, los esquemas de comportamiento grupal, las emociones y, al igual en el caso del aura humana, bloqueos energéticos que se han ido acumulando según las experiencias que ha ido viviendo.

Los Chakras son vórtices energéticos que se ubican en el cuerpo sutil del animal. Todos los animales tienen un campo electromagnético, aunque cada especie tiene diferentes estructuras energéticas. El ser humano tiene 7 chakras principales, pero un estudio de Margrit Coates, experta sanadora, ha descubierto un octavo chakra en animales, el Chakra Braquial o Llave.

Las funciones de los chakras son la recepción, acumulación, transformación y distribución de energía, y su cometido es mantener la salud física, mental, emocional y espiritual equilibradas. De hecho, las enfermedades y trastornos de la salud son el resultado del desequilibrio en los chakras.

Además de los 8 chakras principales, el cuerpo energético de los animales cuadrúpedos cuenta con 21 chakras secundarios que gobiernan los sistemas sensoriales; el más importante se encuentra en el puente de la nariz y es el responsable del sexto sentido animal, mientras que el resto se reparte entre otros lugares en la cola y las orejas.

Además los animales tienes 6 chakras adicionales llamados bud chakras (según terminología de Margrit Coates); estos están localizados en la base del pie y de las orejas, son grandes receptores de energía sutil y de corrientes telúricas (a través de ellos nuestras mascotas saben siempre cómo encontrar el sitio de mejor energía donde echarse). Todos estos chakras son centros de energía más pequeños pero no menos importantes, ya que son especialmente receptivos a las vibraciones sutiles de energía (como los cambios de clima o la amenaza de tormenta o huracán, así como de otros peligros inminentes).


Los chakras principales

Veamos uno por uno los 8 chakras principales del sistema animal, de manera que podamos identificar cuándo nuestra mascota podría estar sufriendo una disfunción en alguno de los centros energéticos.


El Chakra Raíz está situado en la base de la columna vertebral y se asocia con problemas de supervivencia y salud física. Si observas que tu mascota se muestra temerosa o huidiza, perezosa o excesivamente inquieta, a veces lenta y con falta de peso o presentando problemas con la comida, tienes razones para pensar que su chakra raíz no está funcionando correctamente.

El Chakra Sacro se situa en la zona lumbar, entre la cola y la mitad de la columna vertebral. Rige la sexualidad y las emociones en relación al grupo o la manada, e influye en la reproducción. Este centro puede verse negativamente afectado por la castración y la esterilización, así como por separar a una madre de sus crías demasiado pronto o separar al animal de sus compañeros. La respuesta a un bloqueo en este chakra suele ser de hipersensibilidad, podría gemir sin razón física aparente o sentirse solo.

El Chakra Plexo está situado en la mitad de la columna vertebral y representa el poder personal y el dominio. En los animales domesticados es un centro que se desequilibra fácilmente ya que no se les permite tomar sus decisiones libremente. Es posible que esto se manifieste en forma de agresividad, tendencia a dominar, no tener entusiasmo por la vida o incluso una retirada emocional. Si tu mascota parece deprimida, probablemente presente un desequilibrio en este centro energético.

El Chakra Corazón se ubica en el centro del pecho. Representa el amor y la compasión, y rige las relaciones con el entorno. Es aquí donde tu animal libera el resentimiento y la rabia contenida en caso de tenerla. Cuando observamos que el animal está triste, o cuando hay demasiada necesidad de interactuar con otros animales, o en el caso de celos o nerviosismo alrededor de otros animales, suele haber un desequilibrio en este centro energético.

El Chakra Garganta está situado en la garganta y rige la comunicación animal. Si tu mascota tiene este centro disarmónico, se mostrará o muy ruidosa o muy silenciosa, ya que cuando este chakra está desequilibrado el animal no es capaz de expresarse o se vuelve demasiado ruidoso por la frustración de la mala comunicación.

El Chakra Pineal se localiza en el centro de la cabeza, justo encima de los ojos. Representa el pensamiento (sí, efectivamente ellos también piensan, aunque no de la misma forma que los humanos), las emociones y la autoestima de los animales, y está relacionado con su capacidad de aceptar las circunstancias. Si tu mascota presentan una actitud distante o distraída, podría tener una disfunción en este centro; cuando esto ocurre también pueden tener dolores de cabeza y problemas de vista.

El Chakra Corona está localizado en la parte superior de la cabeza, entre las orejas. Este chakra es su enlace con el espíritu grupal (los animales no poseen un Yo Superior propio sino uno grupal para toda la especie) y controla cada aspecto del animal, el cuerpo y la mente. En caso de desequilibrio, tu mascota mostrará señales de depresión y no querrá relacionarse con su entorno, además no querrá que se le toque en esta zona, se mostrará depresiva y retraída.

El Chakra Braquial o Llave se encuentra a ambos lados del cuerpo, en la zona de los hombros justo encima de las escápulas. Se considera el chakra principal de los animales y sirve como enlace a todos los demás chakras principales. Los animales que tienen un vínculo fuerte y sano con los humanos generalmente tienen un Chakra Braquial vibrante, ya que éste es el centro que le permite conectar a un nivel más profundo con nosotros; si pones tus manos en ambos chakras la energía fluirá entre tu mascota y tú. Si al hacerlo se muestra reacio a ser tocado, hay posibilidades de que este centro presente algún desequilibrio o tenga algún bloqueo.


Mantenimiento del sistema energético de tu mascota

Los animales tienen sus propias formas de mantener su sistema energético en buenas condiciones hasta cierto punto. A veces vemos a nuestras mascotas frotar su cuerpo contra un árbol, rodando por el suelo o incluso contra su animal compañero o amigos humanos; esto lo hacen para estimular un determinado chakra o incluso como forma de autocuración.

Nosotros, como cuidadores y familia suya que somos desde el momento en que tomamos la responsabilidad de aceptarlos en nuestras vidas, podemos ayudar a nuestras mascotas a mantener sus sistema energético en buen estado. Una forma de ayudarles es a través de técnicas de sanación como el Reiki para animales o la lectura de Registros Akáshicos especializada en animales, mediante la cual es posible eliminar los bloqueos de las distintas partes de su cuerpo energético. (Ver sanación de mascotas)

Ésta es una forma muy aconsejable para eliminar los mayores problemas de su sistema, pero para un mantenimiento de su salud energética hay ciertos ejercicios que nosotros mismos podemos realizar y que no solo les ayudarán a sentirse más relajados sino que también contribuirá a estrechar el lazo que nos une.

Una de las cosas que más beneficia su salud es que tú mismo estimules sus chakas con tus propias manos; todos podemos transmitir energía curativa a través de nuestros palmochakras (los chakras de las palmas de las manos) y tú puedes hacerlo simplemente apoyando tus manos en tu mascota con la intención de transmitir esa energía fresca, amorosa y curativa. También puedes acariciarlo o darle un masaje, sirve igual y tu animal seguro que te hará saber sus preferencias.


No le impongas tu voluntad porque entonces no le estarás ayudando, deja que él/ella te guíe. Si ves que se pone inquieto o se muestra incómodo, deja esa parte del cuerpo y dale libertad de movimientos; si en cambio bosteza o incluso suspira te está indicando que le gusta lo que le estás transmitiendo, que le produce relajación y placer y por tanto quiere que sigas.


Ellos también nos cuidan

Los expertos en el tema aseguran que algunos animaes, como los gatos, limpian los chakras de sus dueños y que, al igual que los humanos, ellos también meditan. En este sentido, el ronroneo es una técnica de meditación gatuna, pero también lo usan para curarnos bloqueos y estabilizar nuestro sistema energético, ya que la frecuencia vibratoria del ronroneo es altamente sanadora.

Por otra parte, parece ser que los gatos son maestros en el trabajo con el Tercer Ojo o sexto chakra. Si tenemos un gato en casa, recibiremos esa fuerza canalizada que nos ayudará a ser más conscientes y desarrollaremos más fácilmente la intuición. Además nuestros amigos felinos, como guardianes del plano astral, nos protegen durante el sueño por la noche mientras dormimos (ni que decir tiene que es totalmente recomendable dejarlos dormir con nosotros, es bueno para estrechar el vínculo y para la salud de ambos, animal y humano).

La comunicación intuitiva con los animales es posible si somos capaces de ponernos a la altura de su nivel vibratorio, que es justamente el del chakra del corazón. Es fácil entender entonces porqué nos conmueven tanto y porqué los animales que conviven con nosotros parecen “sentir” nuestro estado de ánimo. El vínculo que mantienes con el animal con el que compartes tu vida es mucho más que el del dueño y su mascota, es una unión sagrada y sanadora a todos los niveles que nos ayuda tanto a humanos como a animales a evolucionar como especie.



El salón: un área de interacción



El salón o la sala de estar es probablemente la estancia donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo consciente en casa. Esto hace doblemente importante el conseguir un ambiente agradable donde las energías puedan fluir adecuadamente.

Qué evitar

La propia estructura de la casa y, concretamente, la forma en que esté contruído el salón, a veces plantea retos más o menos difíciles de solucionar. Debemos prestar atención al flujo de energía de nuestro salón para contrarestar las corrientes de energía excesivamente rápidas y los estancamientos.

Algunos de estos retos serían dos puertas o una puerta y una ventana enfrentadas, techos inclinados o una mala iluminación. Si podemos elegir nuestro nuevo hogar evitando estas situaciones, tanto mejor, pero si no podemos evitarlas siempre hay herramientas que el Feng Shui proporciona para contrarestarlas.

Curas Feng Shui

Tu salón no es una sala de exposición, es una habitación para "estar", un área de relajación y bienestar, de interacción con tu familia y amigos, de esparcimiento y disfrute. Lo importante es que te sientas agusto en ella, no que las visitas la admiren mientras no se atreven ni a reclinarse cómodamente en el sofá.

Sin embargo la comodidad no está reñida con el orden y la limpieza, es muy importante mantener este espacio libre de amontonamientos, bien ventilado renovando el aire periódicamente, limpio y bien iluminado. La luz natural debe llenar el espacio tan a menudo como el aire fresco y renovado para mantener las energías sanas.

A la hora de elegir los colores, que determinarán en gran medida el ambiente, es aconsejable descubrir antes en qué área del mapa bagua está situado tu salón; una vez lo sepas podrás hacer predominar las formas y colores que energeticen la zona y resuenen con el elemento asociado.

Ojo, no debes excluir el resto de los elementos ya que provocarías un desequilibrio en las energías; da predominio a los elementos correspondientes sin olvidar que el resto de elementos sirven de apoyo y dan equilibrio al conjunto.

Consejos

Lo ideal es conseguir una sala de estar acogedora y acorde con tus gustos; de nada sirve un lugar técnicamente acorde con las reglas del Feng Shui si no estamos cómodos en él y no nos sentimos identificados con el espacio donde pasamos una parte importante de nuestra vida. Crea un lugar donde olvidarte de las tensiones y disfrutar de tu tiempo, un entorno agradable donde te apetece estar, rodeado de los objetos que te gustan.

Te propongo experimentar, cambiar los muebles de sitio, deshacerte de ese adorno que no te convence, pintar una pared de ese color que adoras y añadir velas, flores o lo que se te ocurra para que tu salón hable de ti. Al final solo tú sabes qué se adaptará mejor a tus propias energías.


Las facetas del alma



El alma, a nivel energético, está compuesta de múltiples facetas o fragmentos. Para hacernos una idea gráfica sería como una esfera de cristal facetado con seiscientas diecisiete caras, que serían las porciones álmicas de energía y conciencia de que consta; estas facetas se encuentran unidas entre sí a través de nuestra vibración base, que es única e irrepetible y funciona como una especie de firma energética que todos tenemos y que nos representa.



Pérdida de facetas del alma

En determinadas ocasiones es posible que alguna de estas facetas se desenganche del resto y se desprenda del alma, pudiendo incluso llegar a perderse. Estas partes pueden ser tanto pequeños fragmentos como grandes porciones de energía suficientemente sustanciales como para llegar a cobrar cierto nivel de autoconciencia. Una parte sustancial de nuestra energía que se ha separado de nosotros puede suponer del 0.01% al 10% de nuestro campo energético, siendo este último caso una pérdida significativa.

Las situaciones en que podemos perder estas facetas son muy diversas: un trauma, un accidente, una operación quirúrgica o una donación de órganos, un enfrentamiento intensamente emocional… pero también puede darse una pérdida durante un incidente en el plano astral, que ocurre mientras dormimos y del que no tenemos conciencia, o un robo energético del que no nos percatamos, el uso de drogas o alcohol, o incluso puede tratarse de una cesión voluntaria de una faceta del alma por nuestra parte, entre otros casos.

La pérdida de facetas del alma se puede producir también en una relación entre dos personas que mantienen un vínculo profundo más allá del nivel físico y energético, es decir, cuando son sus almas las que interactúan. En estos casos puede producirse un intercambio energético de fragmentos álmicos siendo posible que se llegue a perder una faceta del alma de una de las personas; en este escenario, ese fragmento se “engancharía” en el alma del otro integrante de la pareja sin que ninguno de los dos sean conscientes de este cambio.


Captación de facetas ajenas

Pero no solo podemos perder facetas de nuestra alma, también podemos asumir, atraer o captar fragmentos álmicos de otra persona, lo cual implica asimismo un problema energético ya que esa energía que portamos en nuestra alma no posee nuestra misma vibración ni nos corresponde, de manera que interfiere energéticamente, cuando no nos provoca incluso algún bloqueo.

La mayor parte de las veces, la captación de facetas ajenas se lleva a cabo inconscientemente, aunque existe el robo de fragmentos de alma pero no se da tan frecuentemente como otros escenarios en que asumimos sin darnos cuenta facetas que no nos pertenecen. Más frecuentes son casos como un exceso de preocupación por una persona y un excesivo enfoque en evitarle cierto sufrimiento, o a la inversa, una persona demasiado enfocada en nosotros o que desea entregarnos una cualidad que sabe que anhelamos y él/ella posee; por la ley de que lo similar se atrae, es también posible captar una faceta ajena que esté vibrando en nuestra misma frecuencia (especialmente si es de sufrimiento).


Proceso de identificación y restauración

Ahora que sabemos que el alma está compuesta de múltiples facetas y que algunas de ellas pueden llegar a perderse, se nos plantea la pregunta: ¿cómo saber si he perdido algún fragmento álmico?, y consecuentemente: ¿es posible recuperar una faceta que hemos perdido o devolver una parte que hemos asumido y que no nos corresponde?

La respuesta a esta última pregunta es "sí", es posible recuperar una parte del alma que se ha desenganchado del total, al igual es se pueden devolver las facetas ajenas que llevamos con nosotros y que interfieren negativamente en nuestro campo energético. Existen distintas formas de saber si se ha perdido una faceta, y una de ellas es la consulta a nuestros Registros Akáshicos, pues en ellos se encuentra toda la información que concierne a nuestra existencia, por tanto también está registrado todo lo que ha experimentado el alma desde su creación.

No solo se pueden identificar y localizar las facetas perdidas (o las que nos sobran) a través de la consulta de nuestros registros, el contar con esta información hace posible que podamos restaurar el alma; los fragmentos perdidos, a través de una sanación, se pueden reintegrar en el alma a la que pertenecen de manera que ésta quede restaurada y completa.



Feng Shui para alinearte con las energías navideñas


Pronunciar la palabra "Navidad" para muchos hoy día es invocar al consumismo, al estrés de las compras de última hora, los desplazamientos multitudinarios y la saturación de las calles con luces, personajes y adornos navideños.

Sin embargo el espíritu de la Navidad está en realidad imbuido de paz y recogimiento, de calidez y armonía; las energías naturales que traen consigo estas fechas son suaves y reconfortantes, llenas de calma y de quietud. De nosotros depende alinearnos con esas energías ahora que tenemos la oportunidad de disfrutarlas o convertirlas en una excusa más para mantener el estrés y el desequilibrio de un día a día que transcurre al margen de los ritmos naturales de la vida.


El origen

Antiguamente ya se celebraba en estas fechas el solsticio de invierno, el momento más frío y la noche más larga del año, reconociéndolo como un momento de recogimiento e introspección, de espera y esperanza; llegado el momento más oscuro se esperaba la lenta recuperación de la luz. Para ello se adornaban los árboles con luces que simbolizaban la llegada de esa luz.

Alinearse con las energías navideñas

Para aprovechar las energías de estas fechas y convertir nuestro hogar en un espacio de paz y de interacción armoniosa con familia y amigos, de acogimiento y celebración, podemos aplicar diversas estrategias según las enseñanzas del Feng Shui.

El color

En el frío invierno el elemento fuego es el que nos trae su energía cálida y acogedora; para decorar nuestro hogar de cara a la Navidad podemos usar las formas y colores relacionados con este elemento: rojos y dorados, también púrpura y rosa fuerte, estrellas, velas y luces, una chimenea encendida... Pero ojo, si usamos demasiado fuego correremos el peligro de saturar el ambiente e inflamar las emociones en exceso, además terminadas estas fechas tendríamos una energía muy baja y acabaríamos agotados, como ocurre muchas veces tras las celebraciones de Navidad y Fin de Año.

Para compensar el exceso de fuego (especialmente si deseamos una Navidad tranquila en lugar de chispeante y festiva) podemos estimular los elementos agua y metal. Es conveniente usar colores como el azul, blanco y plateado, así como formas onduladas y redondas (las típicas bolas de Navidad en plata o azul son ideales para este propósito). El ambiente se debe equilibrar con la presencia del resto de los elementos.

El árbol

El abeto navideño ya de por sí representa la madera, y su ubicación más adecuada por tanto será el Este o la zona de la Salud y la Familia, el Sureste o zona de la abundancia, o el Sur o zona de la fama. Procura usar adornos de formas y colores que vayan bien con el elemento del área donde coloques el árbol (por ejemplo, usa bolas azules si está en el Norte o adornos rojos si está en el Sur, etc)

Velas

Las velas son ideales para purificar la energía y avivar el espíritu de estas fiestas. Es preferible utilizar velas naturales y dejar que desplieguen su encanto acogedor por todo tu hogar. Puedes usarlas con profusión en las zonas Sur, Suroeste, Noreste y Centro de la casa, pero limita (no evita) su uso en el Oeste, Noroeste, Este, Sureste y Norte. Van muy bien en el dormitorio, el baño y la mesa de la cena navideña, así como repartidas por todo el salón.




Fragancias

El aire que respiramos y los olores que capta nuestro olfato afectan nuestro ánimo más de lo que a veces somos capaces de percibir. En estas fechas usa aceites naturales de cítricos dulces, canela y clavo para atraer energías cálidas y acogedoras al tiempo que purificas los ambientes.


Plantas

Es conveniente tener en el interior de la casa al menos una planta viva, te ayudará a depurar los espacios y calmar las energías. Lo mejor es situarlas en las áreas que soportan más actividad en estas fechas, como la sala de estar o el comedor, donde se reunirá la familia y amigos para celebrar, comer, beber, charlar y reír, y donde por eso hará falta equilibrar el exceso de actividad energética con el fin de mantener la armonía.


Al final se trata de que nosotros mismos y nuestros seres queridos nos sintamos a gusto en el hogar, celebrando estas fechas tan especiales en armonía y en un ambiente acogedor y agradable.